La endometriosis: una enfermedad silenciosa

Sep 21, 2020 | Historias Personales, Inteligencia Emocional, Salud y Vitalidad | 4 Comentarios

La endometriosis es una enfermedad silenciosa que activa mis voces internas como un vecino que toca la puerta para decirme cosas que no deseo escuchar.

Algunos de mis clientes de coaching tienen cáncer recurrente. En este momento, en una de ellas, está en remisión. Me expresa que existe un constante temor subyacente de que regrese y que este miedo está afectando su vida. 

Las amenazas que presentan las enfermedades a nuestra salud mental son reales y significativas. El miedo puede ser tan invasivo y agresivo como la enfermedad misma.

Yo me identifico con el miedo de mis clientes. Creo que la mayoría de mujeres, como yo, que han sido diagnosticadas con endometriosis sintomática, pueden sentir resonancia con pacientes con cáncer. 

Mentalmente sabemos la gran diferencia entre estas enfermedades. Sin embargo, emocionalmente, la experiencia puede resonar. La importante distinción es que el cáncer es maligno y la endometriosis es benigna.

¿Qué es la Endometriosis?

La endometriosis es un trastorno que se manifiesta en 10% de las mujeres, llegando a 200 millones de mujeres en el mundo. Es una enfermedad silenciosa porque desde afuera, no puedes imaginarte lo que esta sucediendo dentro de cada mujer. No puedes observar desde afuera el caos, el dolor y la disrupción que esta generando y el impacto devastador que tiene.

Para la mayoría de mujeres, toma entre 10 – 15 años en recibir un diagnóstico. Yo recibí el mío después de 25 años.

La mayoría de mujeres visitan entre 10 a 12 doctores hasta ser escuchadas y reciben una respuesta que explica él porqué manifiestan tantas dolencias. Yo visité a 12 doctores hasta encontrar la explicación a mi situación.

La mayoría de mujeres escuchan las siguientes frases cuando visitan un doctor: “Tu dolor es normal”, “Tu dolor está en tu cabeza”, “Mejor búscate un psicólogo, “¿Porqué te crees tan especial?” Estas experiencias suelen ser sumamente deshumanizadoras, frustrantes, desesperantes, dolorosas y generan una sensación profunda de soledad.

A veces es insostenible vivir con Endo porque genera un sin número de problemas:

  • infertilidad y abortos, 
  • anemia a causa de las hemorragias,
  • fatiga,
  • inflamación constante,
  • dolores debilitantes a nivel pélvico que  pueden llegar a ser más fuertes que dolores de parto, 
  • problemas digestivos y
  • hasta dolor de los nervios por todo el cuerpo. 

La lista de síntomas es larga, pero como escritora subjetiva, les cuento los míos.  

Esta enfermedad puede limitar de forma importante la calidad de vida de quien la padece. También existen casos de mujeres asintomáticas o con síntomas leves; cada mujer es impactada de forma distinta.

Con la endometriosis – cariñosamente la llamo Endo-, el tejido del endometrio crece, se engrosa, se descompone y sangra. Pero, debido a que este tejido no tiene forma de salir del cuerpo, queda atrapado. 

Puede llegar a invadir todo el sistema pélvico, todos los órganos y hasta desarrollar lesiones o quistes sobre los nervios, sobre el diafragma, los pulmones y cerebro. 

Para muchas mujeres los síntomas no solo se manifiestan una vez cada mes, sino ¡todos los días!

La única forma de diagnosticar Endo es a través de una cirugía invasiva. Si se encuentra, intentan eliminarla a través de un proceso de extirpación. Algunas mujeres pueden llegar a tener 15 cirugías en su vida a causa de esta patología. 

Yo atravesé por esta cirugía el año pasado.

Mis voces internas

Comencé a escribir este artículo hace muchas semanas atrás. No encontraba la forma de terminarlo. Ahora entiendo el por qué. 

Hace un mes comenzó a asomar un sonido temeroso e inquietante. Era una voz bajita, casi indescifrable, que susurraba y resonaba como un eco lejano en mi cabeza. La voz me preguntó, con voz de niña asustada: 

  • “¿Ha vuelto?”   

Esta voz aparecía cada vez que sentía un corrientazo correr por mis piernas y brazos o cuando el dolor se agudizaba más que la vez anterior. Cada vez que sentía un nuevo síntoma inexplicable. Y, cada día, la vocecita crecía y tomaba más confianza, hablaba más alto y reclamaba más atención.  

  • “No te puedes seguir haciendo la loca” -decía mi niña.
  • “¿Y por qué no?” -le replicó mi ego-, “Estaba muy bien hasta que apareciste”. 

Mi súper-ego, con su voz fuerte, racional y determinada, asomó también. Imagino a mi ego como una heroína poderosa que no se molesta con problemas que percibe chiquitos o con mieditos imaginarios. 

Un antes y un después

Después de la cirugía, dejé de tomar analgésicos, de aferrarme al costado de la cama paralizada en agonía, de perderme de los eventos importantes de mi vida, de hincharme todos los días como una mujer embarazada.

Dejé de sentir el dolor del nervio ciático latir por mi cuello y bajar por mi brazo, espalda, pelvis, glúteos, piernas y pies. 

De necesitar que mi esposo me cuide todos los días durante meses, de acostarme en la cama llorando porque había perdido mi calidad de vida. 

Dejé de pensar que tenía una enfermedad que había causado mis dos abortos espontáneos y que era incapaz de tener hijos.

Recuperé mi esperanza después de la cirugía y celebré, porque en 27 años nunca había experimentado paz con mi menstruación.

Yo no sabía lo que era vivirla de forma normal. Después de vivir un año con dolor diario, las mejores palabras para describir como me sentía post cirugía eran: alivio y libertad.

“Y ahora, esta vocecita, sin vergüenza, vino a quitarme la paz”  -añade el ego, desconcertado.

Lo que busco descubrir al escribir

Cuando comencé a escribir este artículo era solamente una entrada en mi diario. 

Lo escribía para ayudarme a observar, reflexionar y procesar. Quería darle un espacio a mi niña para que se explaye, para que tenga un canal para expresar su miedo.  

Y, a la vez, la superheroína insistía en contener a la niña a las páginas de un libro, como paredes de una celda, que establecen un límite definido. ¡Claramente, mucha cabida no estaba dispuesta a dar! 

Sin embargo, al escribir, suelo despertar mi lado introspectivo y meditativo, entro en contacto con el cuerpo, las emociones y asoma la voz sabia. Ella que trae luz a los momentos, alumbra con claridad, compasión y consciencia. 

“¿Y por qué no compartes tu experiencia con la emoción del miedo? Tú sabes lo sanador que es para ti y los demás” -me dijo. 

La voz sabia, a menudo, suele plantear lo más desafiante, lo que requiere más de mí y lo que me saca de mi zona de confort. 

En el transcurso de estas semanas, acepté el desafío de escribir para contarles de mi miedo y de cómo lo afronto. 

Quería conversar sobre la importancia de la confianza, el coraje y la resiliencia como herramientas para minimizar el miedo. 

Sin embargo, los acontecimientos de la última semana catalizaron un cambio importante en mi vida.

La voz de la niña miedosa es aquella que algunas noches me mantenía despierta e inquieta, y también aquella que la superheroína quería callar. Resulta que la niña es quien tenía el mensaje más importante para comunicar. 

La alarma del miedo da noticia de una amenaza. A veces la amenaza es real y, otras, imaginaria. La sabiduría, desde su ecuanimidad, es la que nos permite distinguir entre las dos. 

La toma de consciencia

En este caso, la sabia escuchó al miedo con atención y, cogida de la mano de la niña, fueron en búsqueda de respuestas.

Respuestas que llegarían como diagnósticos de expertos, diagnósticos que la niña no quería escuchar, porque eran más monstruosos de los que se había imaginado.

“Usted tiene adenomyosis”, declaró el experto. “El primo feo de la endometriosis”. 

La niña echó a llorar en los brazos de la sabia y la sabia la consoló, con la misma ecuanimidad y compasión que la caracteriza. 

Entendiendo el diagnóstico y sus implicaciones, sabiendo que la adenomyosis no es operable y la medicina occidental no ha encontrado cura, conociendo que, a menudo, resulta en la pérdida del útero. 

Aún así, sostuvo a la niña con amor, consciente de su dolor, del miedo y la angustia. 

A la vez, la sabia mantuvo su confianza absoluta y la convicción profunda que siempre hay una razón, un propósito y que existe la perfección en cada momento. 

El aprendizaje

Regresaron a casa. La sabia, cargando a la pequeña criatura en sus brazos para iniciar, juntas, el nuevo camino que las esperaba. 

La superheroína, parada en la puerta de la casa, sin palabras, las dejó entrar y ayudó a meter a la chiquita en la cama. Esa misma cama que contuvo a la niña durante todos esos años de dolor. 

Y, en silencio, la superheroína comenzó hacer lo que mejor sabe hacer: investigar, planificar, organizar y accionar ¡para sanar a la niña! 

La sabia y la superheroína se miraron por un momento en silencio. A la misma vez aceptaron el gran aprendizaje y coincidieron en voz alta: 

“¡Gracias, miedo!”

A menudo mujeres me buscan para apoyarles con su salud mental y para sentirse acompañadas con los procesos desafiantes que nos presenta la vida. 

Las apoyo desde procesos personalizados de Life Coaching y a través de mi curso de 7 semanas “Integral Life” en el que abordamos temas como la confianza, la inteligencia emocional, el empoderamiento y el amor propio. Te invito a conocer más sobre este curso de autoconocimiento y desarrollo personal para alcanzar una vida plena. “Integral Life” es un hermoso proceso que puedes seguir en pareja también. ¡Te espero en el curso!

Acerca de Margarita Pareja-Stoyell: 

Margarita es una MSc. en Psicología y Conflictología, especializada en psicología integral. Docente de la Escuela de Psicología Transpersonal Integral y la USFQ, Co-fundadora de Beyond Be Extraordinary.

Correo: margarita@beyond.ec

4 Comentarios

  1. Charito

    Que lindo artículo. Me has tocado el corazón. Que tu camino te lleve a una sabía solución. Te quiero

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  2. Mariana Balseca

    Muy buen articulo y yo se lo que se siente tener endometriosis. Yo lo vivi desde muy joven, hasta que acudi al Dr. y me diagnosticaron esa enfermedad, adicional un quiste que encontraron por lo que no habia otra opcion que la intervencion quirurgica para extirpar el quiste y limpiaron todo. Gracias al tratamiento que me envio mi ginecologo el Dr. Cruz ( a quien amo porque me libero de esos padecimientos) no tuve mas molestias y vivo una vida normal. Feliz !!! Sin esa silenciosa enfermedad que realmente es una pesadilla.

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  3. Margarita Pareja

    Charito hermosa… que amoroso mensaje! Gracias! También te quiero mucho!

    Responder
  4. Margarita Pareja

    Mariana: Gracias por tu compartir! Me alegro tanto que te estás sintiendo mejor!!! Te envío mucho amor!

    Responder

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