Cómo gestionar la ansiedad a través de la meditación

Abr 8, 2020 | El Poder Personal, Inteligencia Emocional, La Trascendencia, Salud y Vitalidad | 0 Comentarios

Lograr gestionar la ansiedad a través de la meditación, nos conduce a una vida saludable, alcanzando el bienestar físico, mental y espiritual. 

La ansiedad es una emoción que el cuerpo utiliza como instrumento para generar las defensas adecuadas en momentos de peligro. Pero, mal gestionada, puede llevarnos a la enfermedad.  

Ansiedad, angustia, miedo y estrés están presentes en nuestras vidas, ahora más que nunca. 

Los seres humanos somos, esencialmente, emocionales. No existe un momento del día en que no estemos experimentando alguna emoción. 

A partir del Covid, la población mundial está experimentando altos niveles de ansiedad, continuamente. 

Las consecuencias de no administrar correctamente estas emociones pueden ser devastadoras para nosotros como individuos y como sociedad, a largo plazo. El momento actual nos invita a desarrollar nuestra inteligencia emocional.

La función de la ansiedad es mantenernos alerta para intervenir, desde la lucha o huida, frente a los riesgos y amenazas. 

El proceso de la ansiedad comienza con un estímulo externo o se gatilla por nuestra propia mente al pensar sobre una amenaza, real o imaginada. 

La parte del cerebro que responde a esta situación estresante es la amígdala, llamada por los científicos, el centro emocional del cerebro.   

La amígdala reacciona al estrés incrementando la producción de la proteína neuropsina. Esta, a su vez, provoca una reacción química en cadena, como es la producción del cortisol. 

La función principal del cortisol es asegurar que el cuerpo guarde energía suficiente en caso de una emergencia. Sin embargo, también provoca que el sistema inmunológico se “adormezca” con la intención de “ahorrar recursos” para dar una respuesta eficaz ante la amenaza.

Consecuencias de una ansiedad no controlada 

Sin duda, la ansiedad  es una emoción que nos ayuda a reaccionar frente a las adversidades. 

Pero, cuando sobredimensionamos la amenaza y el cortisol se mantiene por periodos extendidos en el cuerpo, la ansiedad nos paraliza, nos enferma y nos incapacita.

En estos casos se pueden desarrollar trastornos de ansiedad que pueden incluir ataques de pánico, el burn-out o estrés post traumático. 

Para lidiar con padecimientos leves y moderados de ansiedad, la meditación, el yoga, el tai-chi, son herramientas muy útiles. Y está demostrado que demuestran múltiples beneficios para la salud mental, emocional, espiritual e incluso física. 

Cómo actúa la meditación para tratar la ansiedad

La meditación es un entrenamiento mental, en el que reeducamos a nuestro cerebro para reducir el ruido mental, que solemos llamar  “monkey mind” o “mente de mono”. 

Al bajar las revoluciones de la mente, esto se traduce en emociones y sensaciones de seguridad, tranquilidad y confianza. 

La idea es que nuestro cerebro genera nuevas conexiones neuronales, que en torno se generen hábitos saludables en lo cotidiano, y que reine un estado de paz y equilibrio entre la mente y el cuerpo.

En la actualidad, son muchas las técnicas de meditación que se pueden encontrar. Las más comunes y conocidas son las prácticas de yoga y el mindfulness. 

El yoga, por ejemplo, es considerado una práctica saludable que reduce considerablemente los niveles de estrés y ansiedad. 

A través de la meditación guiada y de los ejercicios respiratorios del yoga, como son los pranayamas, podemos reducir nuestros niveles de cortisol y relajar nuestro sistema nervioso y musculatorio. 

Los ejercicios aeróbicos del yoga junto a la respiración consciente, ayudan a regular los niveles de cortisol, siendo una excelente herramienta para las personas ansiosas.

Beneficios de la meditación en el tratamiento de la ansiedad

Diversos estudios afirman que la meditación es una técnica favorable para regular nuestro sistema endocrino que se enfrenta diariamente a altos niveles de estrés y tensión. 

Además, se ha comprobado que las personas que mantienen una práctica constante de meditación, obtienen beneficios para su salud cardiovascular y logran gestionar de forma sana su ansiedad.

Con la meditación, entrenamos nuestra reacción ante las dificultades y cultivamos la capacidad de concentrarnos de forma positiva ante los agentes e influencias externas. 

Consecuentemente, logramos comprender cuándo la ansiedad nos alerta de peligros reales y cuándo son solo pensamientos compulsivos y neuróticos que existen en nuestro imaginario.

A través de la meditación o mindfulness, aprendemos a vivir con la atención puesta en el presente; el famoso “aquí y ahora”. 

En los casos de ansiedad, es una técnica que nos posibilita desarrollar habilidades fundamentales para gestionarla, al obligarnos, de una forma consciente, a conocer y  reconocer toda nuestra actividad mental, que hasta ahora habíamos desconocido u obviado. 

Es lo que llamamos activar el observador, que es esa capacidad de mirarnos a nosotros mismos, sin juicios ni críticas. Desde este observador, podemos reconocer cuándo nuestros pensamientos son de alta o baja calidad. 

Los pensamientos de baja calidad son aquellos que nos llevan a mirar el mundo y a nosotros mismos desde un lugar de poca compasión y empatía. Son pensamientos, a menudo tóxicos y poco constructivos. 

Por el contrario, los pensamientos de alta calidad, impulsan la resiliencia, nutren la autoestima y conllevan a la paz interior.

La meditación y el mindfulness para equilibrar el presente

Con la práctica de la meditación nos entrenamos para el presente, quitándole el foco al pasado o al futuro. Lo cual significa que, lo único real e importante, es el aquí y el ahora, y cómo nos sentimos con esa realidad. 

Existe una famosa frase que dice:

Podemos descubrir, a través de la meditación y el mindfulness, cómo se desenvuelve en nuestra mente ese torbellino de emociones y pensamientos que nos generan ansiedad. 

Es un proceso de descubrimiento muy valioso que, con la práctica, nos llevará a la calma. Son técnicas que nos preparan para afrontar las situaciones estresantes, con una actitud más serena.

Se ha comprobado mediante distintos estudios que la práctica continuada de la meditación influye directamente sobre el funcionamiento del centro de nuestras emociones, en la amígdala. transformando el cerebro.

La amígdala de las personas asiduas a la meditación, se conecta de mejor manera con la corteza prefrontal y reacciona en menor medida a los estímulos negativos externos.

La meditación nos prepara para reconocer los primeros síntomas de la ansiedad y nos ofrece la posibilidad de no alimentar los pensamientos y sensaciones que la generan, enfocándonos en el presente de forma consciente. 

Margarita Pareja-Stoyell

  • M.A. en Resolución de conflicto
  • M.A. en Psicología Integral
  • Coach Integral
    margarita@beyond.ec

Photo by Cristian Newman

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