Aprende a superar la melancolía en 5 pasos

Jun 27, 2020 | Inteligencia Emocional, La Afectividad | 0 Comentarios

Para aprender a superar la melancolía primero debemos conocerla. Conocerla es tan importante como saber enfrentar un desafío con resiliencia

La melancolía es un sentimiento que nos embarga cuando añoramos algo que hemos perdido para siempre. Esta emoción es parte de nosotros y conocerla es clave para nuestro crecimiento emocional. 

En este artículo hablaremos de la melancolía: 

  • Su ambivalencia.
  • Las características. 
  • La emoción base que la detona cuando no se tiene inteligencia emocional.
  • Cómo superarla.
  • Y si en realidad es buena en algunos aspectos, esta emoción. 

La melancolía se presenta en momentos puntuales de la vida, pero se puede convertir en un problema si se instala de forma permanente.  

Es normal llegar a sentir melancolía cuando se contemplan fotografías antiguas, al escuchar una canción anclada con un recuerdo o al pensar en alguien importante de nuestras vidas y que ya no está.  

Sin embargo, cuando se siente con frecuencia o por largos períodos de tiempo y  no se administra, puede llevar a la depresión. Por ello, es importante ponerle freno, reconocerla, vivirla y enfrentarla para evitar que desemboque en un problema más grave. 

La ambivalencia de la melancolía 

La melancolía es una sensación que está estrechamente asociada con una de las emociones básicas: la tristeza. 

A la vez, al ser una emoción mixta, es decir compuesta por más de una emoción, también se relaciona con la alegría. 

Dice Víctor Hugola melancolía es la felicidad de estar triste”. 

Sucede que estar melancólico, es el recuerdo de algo que nos falta, de un buen momento que tuvimos y ya no está. 

Se rememora algo agradable, irrecuperable. Es por eso que la melancolía es un sentimiento ambivalente; se siente placer por recordar el pasado, pero se siente tristeza por su ausencia. 

Recuerdos de un viaje, personas que no están, experiencias… Todo aquello se liga a la frase de “todo tiempo pasado fue mejor”.

La melancolía es el sufrimiento de la añoranza por lo que ya no se puede tener. 

Su ambivalencia es responsable del porqué fue considerada un trastorno en un punto de la historia. 

Hipócrates se refería a la melancolía como uno de los cuatro humores que componía el cuerpo. 

En la Antigua Grecia, la bilis negra, el peor de los cuatro humores, era una bilis que contenía pneuma y causaba enfermedades, llevando a las personas a sentir tristeza e ira. 

Es por eso que la melancolía se relaciona con la depresión, idea que se mantuvo hasta el Renacimiento. 

Las emociones básicas

Se manejan cuatro emociones primarias:

  • El miedo.
  • La rabia. 
  • La tristeza.
  • La alegría. 

Desde estas cuatro, como una paleta, se despliegan otras emociones que están dentro de cada grupo. 

Por ejemplo, una de las que está dentro de la rabia, es el odio. Dentro de la tristeza, podemos encontrar la melancolía, y dentro de la alegría conseguimos la satisfacción o el éxtasis. 

Sobre todo en las emociones, conseguimos tonalidades, varios colores, tonos, volúmenes y cada emoción es la expresión de algo, y se expresa de una manera única. 

Tristeza, la base de la melancolía

La tristeza es la base de la melancolía, que contiene un tinte de alegría. Se la puede conceptualizar como una sensación de pérdida temporal o permanente y se percibe un estado de vulnerabilidad, angustia y desolación. 

Si llega la tristeza y no se posee inteligencia emocional, es decir, si no le ofrecemos la atención requerida, se puede convertir en melancolía. Y de allí, en depresión o insatisfacción de la vida. 

La tristeza puede aparecer por diversas situaciones: 

  1. El distanciamiento o la separación del vínculo, los momentos donde sentimos que una persona querida nos ha olvidado. 
  2. Al sentir la pérdida por no estar en determinado grupo o cuando no podemos expresar o comunicar lo que sentimos en realidad. 
  3. Nos avisa que perdimos algo importante o que la necesidad de afecto no está atendida. 
  4. Que alguien nos defraude, perder la esperanza, autoestima o fracasar ante algo que importa mucho.

Pero el factor que más puede llevar a una persona a sentirse afectada por la tristeza, es perder algo muy querido, desde una persona, hasta añorar lo que ya no está. 

Cómo reconocer la melancolía

Ya sabemos que la melancolía es una tristeza profunda. Ahora observemos los síntomas comunes,  que la acompañan: 

Las principales características de la melancolía son: 

  • Un estado de ánimo profundamente doloroso; se siente mucha tristeza. 
  • No hay interés por el mundo exterior. 
  • Se puede tener incapacidad para amar. 
  • Inhibición de algunas funciones psíquicas. 
  • Podría perderse el reconocimiento de sí mismo. 
  • Pocos deseos de levantarse de la cama. 
  • Cambio en los hábitos de sueño.
  • Problemas de concentración. 
  • Pensamiento recurrente en el motivo de la melancolía. 

La melancolía se manifiestan en el cuerpo de una forma en particular:

  • Gasta más glucosa y oxígeno, haciendo que se sienta más cansancio.
  • La emoción abarca todo el cuerpo.
  • Puede afectar el apetito: comer menos y más dulces, ya que se pierde la capacidad de percibir sabores azucarados. 
  • Aumento del tono muscular. 
  • Aunque el ritmo respiratorio es estable, tiene una amplitud respiratoria mayor.
  • Aumenta la tasa cardiaca, la presión sanguínea, la conductancia de la piel, entre otros efectos. 

La tristeza tiene dos caras: la primera es que muchas personas cuando la sienten se quieren despojar de ella lo más pronto posible. 

La otra cara es que hay personas que al parecer les gusta el sentimiento, lo pueden incluso abrazar. 

Es allí donde hay que tener cuidado, para no llegar a victimizarse.

Cuáles son los pasos para superar la melancolía

Aprende a superar la melancolía con estos pasos de gran valor: 

Ejercicios bioenergéticos 

La emoción siempre se manifiesta en el cuerpo y es pura energía. Es por ello que podemos realizar ejercicios bioenergéticos. 

Enfoca tus movimientos en abrir y cerrar el tórax, cada vez con mayor profundidad al exagerar el movimiento. De esta forma se moviliza la energía y así desbloqueamos y liberamos tensiones. 

Vibraciones musicales

En el caso que no hayamos podido entrar en contacto profundamente con la emoción, podemos hacerlo a través de la música. 

Busca un espacio privado, cómodo y acogedor. Baja la intensidad de la luz y escucha ciertos sonidos vibracionales que provienen de dos instrumentos musicales: el violín y el piano. Ambos instrumentos, conectan la vibración del corazón y ayudan a abrirlo. Permítete llorar cuando asoma la necesidad.

Es importante llorar. Muchas personas, cuando se sienten melancólicas, se tragan el grueso nudo de la emoción y evitan llorar. Hacerlo, es sumamente negativo, porque genera bloqueos bioenergéticos.

Los autores Elisabeth Kübler-Ross y David Kessler del libro Sobre el duelo y el dolor dicen, en el capítulo Lágrimas que: 

“Las lágrimas son una de las muchas maneras que tenemos de aliviar nuestra pena, uno de los múltiples y prodigiosos mecanismo de curación. 

Por desgracia, con demasiada frecuencia intentamos detener este alivio necesario y primario de nuestros sentimientos”. 

Apoyo emocional

Otra forma de lograr superar la melancolía es conseguir el amparo en personas compasivas. 

Se puede solicitar ayuda de la familia cercana o de un amigo. Lo que se necesita es recibir  palabras de aliento, compasión y que te muestran otras perspectivas de la situación. 

Reconocer la pérdida y darle significado

Superar la melancolía no siempre es fácil. Reconocer que hemos vivido una pérdida es el paso más duro, pero necesarios. Hay que aceptar los sentimientos e incluso ponerles nombre. 

¿Qué sientes cuando recuerdas ese suceso? ¿Dolor, miedo, angustia, rabia, frustración, ira, indiferencia? Ponle nombre a ese sentimiento que embarga la emoción. 

Cuando experimentamos la pérdida, es necesario recorrer las fases del duelo. Si no lo hacemos, podemos quedarnos estancados en alguno de ellos, como puede ser la fase depresiva.

Una vez que hayas atravesado por la emoción de sentirlo plenamente y escuchar su dolor, es hora de buscarle un nuevo significado a la vida. 

Todo sucede por una razón y aceptarlo es difícil; sin embargo es la llave para superarlo.

Si te encuentras inundado por la emoción, cuando te paraliza y llena de impotencia, necesitas acudir a tus procesos mentales para poderle dar significado nuevo al dolor.

Reconocer el aprendizaje que te ha dejado la experiencia es fundamental para cambiar tus juicios e interpretaciones sobre lo ocurrido. 

¿Es buena la melancolía? 

La melancolía tiene un lado amable y unos beneficios interesantes para la vida diaria, porque nos recuerda lo que realmente es importante. 

También nos hace más objetivos, ayudándonos a tomar mejores decisiones. Y pone en marcha estrategias de procesamiento de información más adecuadas para enfrentar lo que se tiene enfrente. 

La creatividad se estimula y se notan mejoras en la memoria, como consecuencia de uso de los recuerdos que se hace cuando se está melancólico. 

Es claro que tiene sus beneficios, pero como en todo en la vida, en su justa medida.

Conclusiones: 

La melancolía es un sentimiento que llega cuando perdemos algo o añoramos un evento o persona. 

Aunque tiene connotaciones positivas, dejarnos embargar por ella tiene tintes peligrosos que nos pueden llevar a la depresión. 

Por eso, es importante aprender a superar la melancolía, comprendiendo que está. Y antes que huir de ella, tratarla, aceptarla y vivirla, 

Por Margarita Pareja-Stoyell, M.A. en Resolución de conflicto, M.A. en Psicología transpersonal e integral, Coach integral.

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